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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sopa de pollo es para siempre leerlo...

Cuando los seres humanos somos capaces de compartir lo bueno de nosotros mismos, entonces y solo entonces sentimos la libertad del espíritu, esa libertad que realmente puede hacernos sentir más humanos, más grandes, mas semejantes a Dios.

Este libro puede ser una simple lectura o una lectura que nos puede hacer reflexionar, reír, pensar, meditar, que nos puede impulsarnos a buscar una opción para las situaciones problemáticas de nuestra existencia, que la vida no es tan efímera e intrascendente como muchos pretenden vivirla, como a diario lo podemos observar en el hombre o la mujer que va y viene al trabajo como una máquina sin ningún estimulo o como aquel estudiante que solo asiste al colegio para no quedarse en su casa muerto del aburrimiento, pero en realidad sin importarle que su función es la de capacitarse para enfrentar la vida que le espera por vivir.

Puedo ver, oír, sentir, decir y hacer. Tengo los recursos para sobrevivir,
para estar próxima a los demás, para ser productiva, para encontrar sentido y
orden en el mundo de las personas y las cosas que existen fuera de mí.
Soy mi propia dueña, y por lo tanto puedo hacerme a mí misma.
Soy yo, y estoy bien tal como soy.   Virginia Satir

  
Para Descargar este maravilloso libro AQUI

No me fastidiéis, ¡abrazadme!

Lee Shapiro se dio cuenta de que el amor es el poder más grande que hay. Como resultado de ese descubrimiento se convirtió a la religión del abrazo: empezó a dar abrazos a todo el mundo.

Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para
mantenimiento, y doce abrazos al día para crecer.
Virginia Satir

El auténtico amor

Fijaos que en el cielo, en el momento del nacimiento de un niño, el Señor anuncia con qué niña se ha de casar. Cuando yo nací, me mostraron a mi futura esposa, pero el Señor añadió—: Pero tu mujer será jorobada.

En ese mismo momento, clamé: «Oh, señor, una mujer jorobada sería una tragedia. Os ruego que me deis a mí la joroba y preservéis su belleza».